Reflexión para Navidad

No todos estamos en condiciones de meter a uno más en la familia

Estamos deseando de que todo animal encuentre una familia que le acoja y que el abandono disminuya al mínimo. Pero no todos estamos en condiciones de meter a uno más en casa. Por eso, es importante valorar nuestra situación y pensar si, de verdad, el animal podrá convivir con nosotros o, de lo contrario nos llevará a la desesperación.

Os expondremos las típicas situaciones por las que se acogen animales en casa, sin pensarlo dos veces, y os recordaremos que precipitarse es malo en todos los sentidos, ¡un poquito de precaución, por favor!

“El niño quiere un animalito, y  lo quiere más que nada en el mundo;….”

¡ERROR!

Un niño nunca estará capacitado para llevar la tarea de educación y cuidados de un animal. Él te jurará que lo va a cuidar, te jurará que lo va a sacar, te jurará que le dará de comer y lo cepillará todos los días. Te suena, ¿verdad? Por experiencia en el sector te digo que jamás llevan a cabo ninguna de estas promesas.

Ahora bien, si nos gustan los animales y lo que queremos es que nuestro hijo aprenda responsabilidades dándole la tarea de cuidar y educar al perro, siempre bajo nuestra supervisión, el animal puede ayudarnos en la educación de nuestros hijos. Pero, recordad: el perro es nuestro y debemos responsabilizarnos nosotros, no el pequeñín.

“Llevo ya unos años sola y desconsolada y me vendría muy bien algo de compañía…; mira la vecina que contenta se le ve ahí con su perrito”

¡ERROR!

No podemos acoger a un animal sólo para rellenar un vacío que nos han dejado los hijos, sobre todo porque esta razón nos suele llevar a colmar al animal de atenciones innecesarias que harán que su mente no se mantenga equilibrada y a la larga tendremos problemas de comportamiento que no sabremos solucionar.

Si de verdad te gustan los animales y te informas sobre qué va a suponer llevarlos a casa, serán una gran compañía para el resto de tu vida, pero siempre siendo conscientes de lo que estamos metiendo en casa.

“Estas navidades le vamos a dar una sorpresa, qué cara pondrá cuándo vea al cachorrito tan mono…”

¡ERROR!

Un animal no es un regalo, no es un objeto y no se le puede dar a nadie esta responsabilidad sin preguntar antes; por muy buenas intenciones que tengamos.  Es una decisión que sólo la familia en al que va a vivir puede tomar. Nunca tomes esta decisión por nadie, sea cual sea la situación.