¿Ya Tienes Rascador?

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Esta semana he decidido dedicar el post a ese gran desconocido: EL RASCADOR. El problema de la gran mayoría de las familias que conviven con un gato es que el gato araña parte de los muebles de la casa. Esto, como digo siempre, hay que ir aceptándolo. Te has ido a vivir con un animal que marca su territorio: acéptalo y sigue con tu vida. Ir contra corriente desgasta muchas energías y al final no nos lleva más que a frustraciones. Recuerda que tu gato es más importante que cualquier mueble de tu casa pase lo que pase.

Dicho esto, hay cosas que se pueden hacer para que se minimice el marcaje del gato con las uñas en lugares inadecuados como el sofá. ¿Y qué puedo hacer? Te preguntarás. Pues muy fácil: comprar un rascador. Muchos de vosotros estaréis pensando ahora: ya tengo rascador y el gato no le hace ni caso. Vale, esto no es tan raro como parece. Lo que tienes que hacer es pensar porqué pasa y no quedarte simplemente con que al gato no le gusta el rascador.

La gran mayoría de casas con gato tienen un rascador, pero déjame decirte que el 90% de los casos estos rascadores no son adecuados para el gato. En general suelen ser muy pequeños y el gato es incapaz de usarlos.

Date cuenta que a tu gato le gusta rascarse las uñas estirándose totalmente, por lo que para que utilice el rascador, este debe medir mínimo un metro. Gran parte de los rascadores que venden en las tiendas especializadas son para gatitos y cuando el gato es adulto necesita uno mayor.

Qué os recomiendo entonces: Si tu gato no usa el rascador porque es pequeño vete esta misma tarde a comprar uno adecuado para él.

Cuando el rascador llegue a casa, utiliza catnip (gran parte de las familias con gatos tienen un frasquito de catnip en casa; si no lo tienes cómpralo en la misma tienda que el rascador) y échale unas gotitas al rascador. Os recomiendo esto, ya que el gato se suele restregar por las superficies a las que se les hecha captip dejando su propio olor impregnado en le rascador lo que animará al gato a utilizarlo una segunda vez.

Si ves que todavía no le hace mucho caso, puedes dedicarte a jugar con algún juguete cerca del rascador haciendo que el gato intente cogerlo y acabe arañando el rascador de forma accidental. Así irá poco a poco cogiéndole gusto y utilizándolo cada vez más.

También hay rascadores de pared o de esquina. Estos están muy muy bien (les encantan) pero ten en cuenta que los tienes que poner a una altura adecuada (donde llegue el gato estirándose) si lo colocas al ras de suelo no va a funcionar.

Espero que os haya resultado útil el post de hoy. Nos vemos el mes que viene.

 

 

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